lunes, agosto 31

pandemonium

Es así, llega La Prima y trae felicidad. Nos juntamos las siete yeguas y ya íbamos por el segundo tinto cuando decidimos pedir la cena entre voces suprerpuestas y risotadas mientras Bailarina (hermana mayor) sacaba risueñamente las fotos de rutina. Estábamos en un box con sillón redondeado, entre éste y la pared se formaba un triángulo-tapa con un veladorcito encima, muy monono. Es ahí donde Bailarina pretendió dejar su cámara de fotos apoyada para hojear la carta del menú, sin notar la hendija por la que uy, chicas, se me cayó la cámara!

La moza que nos dice que nos tenemos que levantar a ver si se puede mover toda la estructura, pero no, no se puede. Llama al encargado, pequeño, delgado y gauchito que confirma que no, que hay que levantar la tapa a ver si la vemos y sí! ahí está, pero guarda que hay una trampera grita mi hermana asomada al agujero negro que se tragó su cámara. Voy a tener que meterme en el hueco para sacarla dice el insomne encargado que se metió, con un palo intentó acercar la cámara, la agarró y se la dió a su dueña entre aplausos. A esta altura ya habíamos perdido la compostura (cosa que no nos cuesta demasiado) pero eso no fue todo, no señores, siempre hay un bonus track, el pobre infeliz se quedó pegado al poderoso, eficaz y muy adherente gato de papel. Un coro de carcajadas espasmódicas; Bailarina que nuevamente cámara en mano fotografiaba la situación; una moza que lloraba doblada por la risa mientras intentaba ayudar a su compañero que llevaba diez minutos sin poder despegarse, chivando como testigo falso; La Prima que le secaba el sudor de la frente con una servilleta y mientras le preguntaba tenés calor? le desabrochó un botón de la camisa; y La Ibi (otra prima) agitaba la mano ordenándole a otro mozo:

buenoooooo! traigan un plato más!

jueves, agosto 13

melocotón dixit

Yo ya no le sostengo más la chota a nadie, el único al que le tengo que sacar las papas del fuego es a mi hijo y todo lo demás se puede ir bien a la puta madre que los pariÓ