Aún recuerdo como si fuese ayer, siestas en lo de mis abuelos rostizándome al sol en el techo a los catorce o más atrás, a los ocho o diez, durmiendo en la cama de ellos -ventana a la calle- y despertarme con el golpeteo rítmico de las patas del caballo y el obstinato cántico del botellero que megáfono en mano, pasaba todos los días por allí.
Lo que no recuerdo muy bien fue cuándo dejé de escucharlo pasar, hasta que hace unos años me encontré con esta grabación de Ramiro Musotto que mezcló ese pregón único con su música única.
Ni el botellero ni Musotto están más de este lado del loquero y sin embargo todavía me puedo dejar hipnotizar por sus ecos...
lunes, septiembre 14
in memoriam ramiro musotto
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5 hicieron plaf!:
me hiciste acordar...
gracias!
a mí me hiciste acordad al afilador, ese señor que pasaba con su instrumento característico, el cual sonaba desde muuuy lejos....
iu güelcom, alexei!
ah, el afilador! a mí me daba un miedo terrible.
lotrodía menteré y me acordé de ud.
hola cutip, vió qué puta la parca?
pero más allá de las circunstancias, qué bueno que ustet se haya acordado de mí :)
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