domingo, noviembre 30

fragilidad

Con Melocotón solemos tener largas conversaciones telefónicas - a falta de poder encontrarnos más seguido mate de por medio- en las que divagamos sobre cuestiones cotidianas, desde las más triviales a las más bizarras. Cualquiera (menos nosotras) podría suponer que es una pérdida de tiempo total si no fuera por esos pequeños instantes en los cuales arribamos a una idea, un pensamiento o una conclusión esclarecedora. Un click. Una vuelta más de tuerca (o una vuelta menos, si se trata de ceder en alguna rigidez histórica) para entender un poquito más lo que nos va pasando o en dónde estamos paradas.

Es nuestra posibilidad y modo de acompañarnos, encontrarnos, ser testigos.

Esa tarde me dijo -un tanto cascoteada por algunas pérdidas- con la voz entre cansada y reflexiva:

Lo que pasa es que estoy empezando a comprender algunas cosas... la fragilidad de la vida, por ejemplo.