Maquillada, hermosa y triste. Entre el bidé y la bañadera, hecha un bollito aflojando el rimmel con las lágrimas.
Reincidencia.
Había decidido no esperar nada y sin embargo pienso, por un instante absurdo, que mi hijo podría tener una abuela sabiendo, estúpidamente sabiendo que no había podido con sus hijas. En diciembre había jurado no verla más.
Mensaje de texto.
No me esperen. Se fue mientras trataba de dormirlo. Es inútil. No aprendo más.
Me quito el collarcito de perlas, me lavo la cara. Con lo linda que estaba. Me quedo enfrentada al espejo, acá estamos, ella y yo, en silencio.
Mi hijo duerme, lo tapo, lo beso. Me preparo un café y me apoltrono en el sillón debajo de la mantita. Pongo la peli que le había alquilado.
martes, julio 22
auto-boicot
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