sábado, mayo 3

como perdonando al viento

Lo hacía llorar la muy turra.

Justo ahora (o precisamente por eso) que estamos cocinando el proyecto del taller con los viejos, me viene el recuerdo de mi bisabuelo saliendo al patio para no escucharla más, con su paso lerdo sentándose debajo del alero y agarrándose la cara con las manos para camuflar las lágrimas.

Y yo paralizada, muda, mirándolo escondida detrás de un gomero enorme.